Alimentos
transgénicos
Definición:
Los
cultivos transgénicos obtenidos mediante el procedimiento de cultivo
tecnológico revolucionario, ha sido extensamente adoptados por los agricultores
de Estados Unidos, Canadá y Argentina, entre otros países. Hace tan solo diez
años no se cultivaba comercialmente ni tampoco eran conocidos en el mercado.
Hoy, sin embargo, son utilizados prácticamente en todo el mundo para elaborar,
procesar y comercializar alimentos tanto para el consumo humano como el animal.
Las
plantas y los animales están compuestos por millones de células. Cada célula
contiene un núcleo que contiene el ADN (acido desoxirribonucleico). El gen está
constituido de secuencias de ADN y es el “mapa” de construcción de la célula,
las características de la herencia y funciones específicas.
Los
alimentos transgénicos son aquellos en los que se le aplica un proceso
artificial que altera este “mapa” de construcción con las características
deseadas. Los alimentos genéticamente modificados son de las plantas “híbridas”,
resultado del cruce de una o más variantes de la misma especie de vegetal. Este
proceso toma por lo general varias generaciones del organismo.
Su
composición es genéticamente manipulada con el fin de aumentar su poder
nutricional o rendimiento, haciéndolos más resistentes a plagas o
almacenamientos prolongados, y también para responder mejor a la exigencias del
productor o del consumidor. Actualmente existen, comercializados o en proceso
avanzado de desarrollo, vegetales modificados para:
·
Que tengan una vida comercial más larga.
·
Resistan condiciones ambientales agresivas
como heladas, sequías y suelos salinos.
·
Resistan plagas de insectos, herbicidas y
enfermedades.
·
Tengan mejor cualidades nutritivas.
La
mayoría de los productos transgénicos son alimentos, semillas e insumos
agrícolas y fármacos desarrollados por un poderoso grupo de empresas
multinacionales encabezadas por la estadounidense Monsato y la suiza Novartis.
Sus principales productos son la soja, tomate, papa, tabaco, algodón, maíz,
resistente a herbicidas unos, y a plagas otros.
Además
se consideran alimentos transgénicos, a alimentos que contienen un ingrediente
o aditivo derivado de un organismo sometido a Ingeniería Genética, o alimentos
que se han producido utilizando un producto auxiliar para el procesamiento (como
por ejemplo las enzimas) creado por medio de esta ciencia. Aunque sea menos
preciso, resulta habitual referirse a este tipo de sustancias como alimentos
transgénicos o alimentos recombinantes.
Método de obtención:
De
los millones de células que tienen los seres vivos, cada una, en su núcleo
central, forma los cromosomas portadores de genes.
Utilizando
una nueva técnica, los investigadores esperan que el ADN extraño (el que ha
sido injertado), penetre en cierta cantidad de células, pasando por el núcleo
central, en el lugar adecuado. Uno o dos son suficientes para obtener un
organismo genéticamente modificado, pero no se puede predecir en qué lugar
quedara exactamente el injerto. Por lo tanto, el código genético de la célula no
es una ciencia exacta sino experimental, los resultados pueden ser variados o
imaginativos.
Las
células son luego cultivadas en el patrimonio genéticamente modificado, una
bacteria puede producir las hormonas crecientes, que por ejemplo, puede formar
un clonaje o una nueva variedad de animales, vegetales o humanos. Hasta ahora
estas investigaciones están limitadas en laboratorios muy especializados, en
países desarrollados y sus costos son muy elevados.
Para
obtener alimentos transgénicos existen dos métodos:
Primer método:
utilizando una bacteria a la que los científicos logran “convencer” para que
introduzca en las plantas cualquier gen que a ellos les interese. Esta
bacteria, llamada “Agrobacterium tumefeciens” es capaz de introducir en una
hortaliza un trozo de su propio ADN; que éste se integre en el ADN de la planta
y que los genes así incluidos expresen el carácter deseado en el organismo
huésped.
Paso
1:
Lo primero que se hace es aislar el gen que se va a insertar en la planta y que
servirá para aumentar su calidad (el gen puede prevenir de otra planta, de una
bacteria, de un virus o incluso de un animal).
Paso
2:
no se puede introducir un gen desnudo directamente en la planta. En un
principio hay que rodearlo de ADN para darle una apariencia similar al vegetal.
El gen se acopla entre un fragmento de ADN de la planta y otro de una bacteria,
que ayudará en el proceso.
Paso
3:
el nuevo gen se inserta en una bacteria común (Ej.: E. coli) que, como
cualquier otra bacteria, lleva su material genético dispuesto de forma circular
y no como los cromosomas humanos.
Paso
4:
se añade un gen que hace que la planta sea resistente a un gen común, y que más
tarde servirá como una bandera para avisar que la planta ha incorporado el
nuevo gen.
Paso
5:
se transfieren los genes a otra bacteria Agrobacterium tumefeciens (que los
transportara mas tarde a la planta) y que, aunque pueda afectar a la planta, ha
sido modificada para que sea inocua.
Paso
6:
se hacen crecer trozos de la planta en un laboratorio y se mezclan con el
Agrobacterium tumefeciens. La bacteria infecta a algunos de ellos y les
transfiere su material genético.
Paso
7: solo
uno de cada cinco trozos se infectan. Para saber cual es, se les hace crecer un
nutriente que contiene antibióticos. Solo los que llevan el gen resistente al
antibiótico sobreviven, el resto muere. Las que están sanas son las que
contienen el gen de la mariposa.
Paso
8:
los nuevos genes se han colocado en las plantas de forma aleatoria, por ello
algunas crecerán bien y otras no. Para saberlo se las lleva al invernadero y se
ve cómo crecen evaluando cuidadosamente la dureza, el sabor, el tamaño, etc.
Segundo método: microbombardeo con
partículas. Consiste en que con el ADN que se quiere introducir, se
recubren partículas microscópicas de oro o wolframio que bombardean la célula
vegetal sin que pierda su viabilidad. El microbombardeo se basa en la
aceleración a gran velocidad de partículas como el oro, que incluyen el ADN, y
que se hacen impactar contra las células para favorecer su penetración. Por último,
los liposomas son vesículas de lípidos que incorporan en su interior el ADN y
vehiculizan su entrada en la célula, constituyendo un método alternativo de
producción de AMGs.
Marcas que comercian con
estos productos:
A
pesar de la incertidumbre que aun existe con respecto a los alimentos
transgénicos, hay marcas comerciales de la industria de la alimentación que ya
mercantilizan con ellos, dado que sus productos contienen ingredientes, como el
maíz, la soja o sus derivados, susceptibles de proceder de cultivos modificados
genéticamente.
Algunas
de estas marcas son:
Bimbo,
Knorr, Maizena, Nestlé, Oreo, Purina.
Uno
de los productos que se han manipulado es la soja, de la cual un gran
porcentaje está destinado no al consumo humano sino al animal; no solo para
mejorar la proteína que consume el ganado, sino para asegurar luego un buen
producto para el hombre.
Se
habla mucho de que al manipular genéticamente un producto estaríamos expuestos
a que nuestro ADN se altere, lo cual es falso ya que nosotros consumimos los
alimentos y dentro del metabolismo los degradamos dichos alimentos para su
absorción y asimilación.
Es
absurdo creer que los alimentos transgénicos pueden cambiar nuestro código
genético ya que todo alimento, ya sea animal o vegetal tienen su propio código
genético. Esto se ha probado con experimentos denominados transmutación
horizontal.
Otra
de las cosas que se hablan y se ponen en duda es que los alimentos transgénicos
podrían dar en la naturaleza otros más. La secuencia del código genético de uno
no tiene nada que ver con el otro. Dentro de la misma naturaleza los animales
no se pueden mezclar porque sí, ya que su código genético es distinto en una
especie que en otra.
Modificación
de vegetales:
La
modificación genética de los vegetales es una actividad que acompaña a la
civilización humana desde la aparición de la agricultura. Mucho de los
vegetales más importantes cultivados actualmente, como el trigo, no guardan
ninguna semejanza con sus parientes salvajes.
Genes
antisentido:
El
primer vegetal transgénico comercial, desarrollado por la empresa Calgene en el
1994, fue el tomate Flavr Slavr, resistente al ablandamiento al contener un gen
antisentido desde la poligalacturonasa. En este tomate, el gen antisentido
produce la síntesis de un m-ARN complementario del gen m-ARN de la
poligalacturonasa, que al unirse impide la síntesis de la enzima. El gen “Flavr
Slavr” se inserta en un plásmido de Agrobacterium
tumefciens, que lo transfiere a células del tomate en cultivo. A partir de
estas células se genera la planta completa que se reproduce ya de la forma
ordinaria.
Este
tomate no ha tenido éxito comercial, pero la aproximación conceptual es válida
para la modificación de otros vegetales. Los genes antisentido no inducen la
expresión de una nueva proteína, sino que evitan la de un existente en el
vegetal no transgénico. Por el mismo sistema podría evitarse o reducirse el
pardeamiento enzimático, la producción de etileno, el lagrimeo inducido por la
cebolla, u otras alteraciones producidas por las enzimas.
Genes
de resistencia a insectos:
La
resistencia a los insectos está basada hasta ahora en los genes de las toxinas
de Bacillus thuringiensis. Las
distintas subespecies y cepas de esta bacteria producen una serie de toxinas
que se acumulan dentro de las esporas bacterianas como cristales en cuerpos de
inclusión. Se utilizo como insecticida comercial desde 1938 en Francia y desde
1950 en Estados Unidos, y actualmente es uno de los insecticidas más
importantes de la llamada agricultura ecológica
Genes
de resistencia a herbicidas:
En
este caso son posibles dos aproximaciones. O bien insertar en la planta el gen
de una enzima que no se vea inhibido por el herbicida, que es la aproximación
en la que se basa la resistencia al glifosato, o bien una enzima que destruya
el herbicida.
Resistencia
al glifosato: se obtiene mediante la inserción de un gen bacteriano que
codifica a la enzima enolpiruvilshikimato-3 fosfato sintetasa. Esta enzima está
implicando en la ruta de la biosintética de los aminoácidos aromáticos. La
enzima, que equivale de los vegetales superiores (y particularmente de la soja),
es inhibida por el glifosato.
Resistencia
glufosinato: es un herbicida que los vegetales absorben a través de las hojas. Actúa
inhibiendo la enzima glutamina-sintetasa.
Los
vegetales resistentes a este herbicida como la canola, se obtienen por
inserción en su genoma del gen de la fosfinotricin-acetiltransferasa procedente
de una bacteria. El gen da lugar a la enzima correspondiente, que transforma el
glufosinato en N-acetil glufosinato, que no inhibe a la glutamina-sintetasa y
consecuentemente no tiene efectos tóxicos sobre las plantas.
Cambios
en la composición de los vegetales:
Los
cambios en la composición de un vegetal comestible puede permitir mejorar su
calidad nutricional, tanto si se emplea en la nutrición animal como en humana.
Se puede modificar el patrón de aminoácidos de las proteínas, corrigiendo la
diferencia de la lisina de los cereales o la diferencia de aminoácidos
azufrados de la proteína de la soja.
Por
ejemplo, el “arroz dorado”, que contiene β-caroteno, el cual debe ser una
herramienta válida para luchar contra la mortalidad infantil y la ceguera asociada
en varias zonas geográficas a la deficiencia de vitamina A en la dieta.
Otras
posibilidades de modificación de vegetales:
Existen
otras posibilidades de mejora vegetal como la resistencia a virus, de las que
ya existen algunas variedades comerciales. Se ha utilizado por el momento un
gen que codifica una proteína de la capsula vírica. Su sobreexpresión en el
vegetal interfiere con la replicación viral, protegiéndolo. Existen otras
aproximaciones, pero a escala de laboratorio.
También
se pueden utilizar vegetales para obtener proteínas, como la lactoferrina
humana, con aplicaciones potenciales en el campo farmacéutico y en la
elaboración de alimentos infantiles y alimentos funcionales para la prevención
de diarreas. El principal problema de este caso estriba en la diferencia entre
los patrones de glicosilación de las células animales y vegetales. Al tratarse
de una glicoproteína, los carbohidratos de la proteína recombinante no son lo
mismo que la proteína de la leche.
Modificaciones
en animales:
Los
desarrollos científicos no han llegado aún a etapas comerciales. Los
principales aspectos de interés son los animales de crecimiento rápido,
especialmente peces para su reproducción mediante acuacultura, y la obtención
de leche con proteínas especificas.
Este
segundo caso es especialmente prometedor desde el punto de vista de las
aplicaciones biomédicas, pero también desde las alimentarias. La leche de vaca
es materia prima utilizada para la elaboración de leche para alimentación
infantil. Las grandes diferencias que tiene con la leche humana, hace que deba
ser sometida a modificaciones (sustitución de grasas por una más insaturada,
adición de proteínas del lactosuero para aumentar la proporción en la que se
encuentra con la caseína). Sin embargo la presencia en la leche humana de
algunas proteínas especificas, como la lactoferrina, con acción protectora para
recién nacidos, hace interesante obtener mediante transgénesis vacas con el gen
de esta proteína, que la secreten en la leche.
Ventajas
de los OMG (organismo modificado genéticamente):
Los
productos modificados genéticamente presentan una mejor calidad en sus
semillas, y una gran tolerancia a sequías, inundaciones y cambios climáticos.
En
la actualidad se encuentran en fase de desarrollo, diversos productos para
mejorar la propiedad de los alimentos y que resulten más nutritivos o de mayor
tamaño y que tarden más tiempo en degenerarse.
Desventajas
del uso de transgénicos:
Como
consecuencia de la resistencia obtenida por los OMG, se utilizan herbicidas
mucho más potentes que conllevan una mayor contaminación del suelo con
productos químicos. Además los herbicidas pueden filtrarse del suelo a los
acuíferos y contaminar también las aguas subterráneas. Otros problemas que
están surgiendo con el consumo de alimentos transgénicos, es la aparición de
insectos y malas hierbas que van haciéndose cada vez más resistentes a los
insecticidas y herbicidas.
En
la actualidad, se esta trabajando en la producción de semillas modificadas
genéticamente para que sean estériles, es decir, que solo puedan plantarse una
vez y los agricultores se vean obligados a pagar cada año una gran cantidad de
dinero si quieren seguir sembrando esta semilla.
Otro
problema de los OMG es que están comercializados por una pequeña cantidad de
empresas que tienen monopolizado el mercado mundial y en muchos casos la
producción de transgénicos es más costosa que los productos ecológicos.
De
la misma forma el uso de estos productos conlleva también a la pérdida de
biodiversidad y efectos en el medioambiente impredecibles.
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Alimentos transgénicos
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Beneficios
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Consecuencias
que trae dicho beneficio
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Resistencia a
las plagas
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Reduce la cantidad de insecticidas à reduce
enfermedades provocadas por los mismos.
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Deja vivos a los insectos beneficiosos para el
ecosistema
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Abaratamiento de costos en plaguicidas
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Mejora del
rendimiento
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Proporciona un desarrollo de la planta favorable.
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Disminución
de labores de labranza
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Los suelos no se agotarían ya que no estarían expuestos
a la erosión y pérdidas de agua
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Las plantas crecerían en forma adecuada aunque se
realizaran dichos labores de labranza, ya que son más resistentes a la
erosión y la falta de agua.
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Plantas
resistentes a la sequía y al frío
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No se desperdician cultivos
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Ayuda a combatir el hambre en el mundo.
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Uso de
tierras marginales
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Se ocuparían lugares donde antes no se cultivaba
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Otra forma de ayudar a combatir el hambre.
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Beneficios
nutricionales
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Combatir enfermedades nutricionales por falta de
vitaminas/minerales.
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Proporciona un estado más saludable
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Prolongación
de la conservación y durabilidad de los alimentos.
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Evita que se pudran en poco tiempo
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Mejora el olor, color y sabor de los alimentos.
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Costo del
producto
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Al abaratar el costo de producción por los motivos
antes explicados, el precio del producto es menor y por tanto mas accesible.
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Alimentos
medicinales
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Existe la posibilidad de modificar los alimentos de
manera tal de poner obtener muchos medicamentos esenciales directamente en
los alimentos.
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Riesgos
para la salud:
Existen
diversos estudios de carácter independiente que pueden aportar algo de luz
sobre este tema (pero no los necesarios). Este tipo de estudios han relacionado
a los OMG con la aparición de reacciones alérgicas, bacterias resistentes a
antibióticos y incluso problemas de fertilidad y disminución de la función
renal y hepática.
En
EEUU, se encontraron aparición de nuevas alergias por introducción de nuevas
proteínas en los alimentos, en el conocido caso del Maíz Starlink (2000). Se
halló en la cadena alimentaria trazas de un maíz transgénico no autorizado para
consumo humano que provocó graves problemas de reacciones alérgicas.
Citamos al Dr. Rubens Onofre: “a pesar de ser una industria con muchos
años en actividad, se ha procurado evadir los estudios de largo plazo. Esta
estrategia se ha concretado al establecer el criterio de equivalencia substancial
en vez de realizar la evaluación de riesgos. Bajo el criterio de equivalencia
substancial, si un OGM posee una composición de proteínas,
carbohidratos, grasas, ceniza, aminoácidos, etc., similar a los que presenta su
contraparte que no ha sido modificada genéticamente, entonces el producto
transgénico puede ser considerado seguro. Además, si se encuentran valores
discrepantes, se utilizan valores similares de otras variedades de la misma
especie para asegurar que el OGM es seguro”.
El doctor Rubens asegura que es necesario someter a los OGM a estudios
de largo plazo, porque desde el punto de vista científico “el transgene
insertado en una planta contiene elementos bastante distintos de los
encontrados en la planta original” y puede desencadenar efectos no previstos y
colaterales. Por esto se requeriría establecer análisis toxicológicos en
humanos y animales.
Se hace necesario evaluar “la estabilidad genética, alteraciones
genómicas, toxicidad y alergenicidad, productos de la expresión génica,
digestibilidad y metabolismo, biodisponibilidad de nutrientes y
micronutrientes, toxicidad aguda y crónica, formulación y ensayo de alimentos
para animales, posibles impactos a organismos no blanco, necesidad de
información para el consumidor, entre otros”, indica el investigador. La falta
de estudios solo refuerza la incertidumbre y debería llevar a la aplicación del
principio precautorio.
A la mayoría de plantas transgénicas se les ha insertado genes de
resistencia a antibióticos, y diversos estudios confirman que procesos como la
recombinación o la transferencia horizontal pueden trasladar esos genes a
bacterias patógenas en humanos, de modo que la diseminación de transgénicos
disminuiría la posibilidad de controlar enfermedades.
Citamos
al Dr. John Fagan, ex ingeniero genético:
"La
ingeniería genética de los cultivos como se practica hoy en día es una
tecnología imprecisa, cruda y anticuada. Puede crear toxinas o alérgenos
inesperados en los alimentos y afectar su valor nutricional. Los avances
recientes apuntan a mejores formas de utilizar nuestro conocimiento de la
genómica para mejorar los cultivos de alimentos, que no utilizan los OGM”.
"Más del 75% de los cultivos transgénicos están diseñados para tolerar ser
rociados con herbicidas. Esto ha dado lugar a la propagación de supermalezas
resistentes a los herbicidas, resultando en un aumento en las exposiciones de
los agricultores y las comunidades en forma masiva a estos productos químicos
tóxicos. Los estudios epidemiológicos sugieren un vínculo entre el uso de herbicidas
y los defectos congénitos y el cáncer”.
21 de abril del
2010
Científicos rusos
demuestran que los alimentos transgénicos son peligrosos para la salud
El estudio se realizó en una población de laboratorio del hámster ruso
de Campbell. Se detectaron retrasos en el desarrollo y el crecimiento, el
desequilibrio entre los sexos en camadas con la predominancia de hembras, la
disminución de crías en camadas y la esterilidad en segunda generación, así
como una importante merma de la capacidad reproductiva en los machos.
Se destacó por sobre todos los resultados, la esterilidad de la segunda
generación como la principal y la más grave consecuencia del consumo de
transgénicos.
"El resultado más importante de nuestro estudio es la paralización
de la capacidad reproductiva. La naturaleza suspendió la procreación en
animales alimentados con transgénicos", indicó Baránov, presidente de la Asociación Nacional
para la Seguridad
Genética (ANSG).
Alterativas
al consumo de transgénicos:
Si
se quiere estar seguro de que no se está consumiendo OMG lo mejor es apostar
por los productos ecológicos ya que tanto en la agricultura como en la
ganadería está prohibido el uso. La asociación ecologista Greenpeace posee
también una lista actualizada periódicamente con aquellos productos que están
libres de OMG y aquellos que, aunque no lo refleje su etiqueta, son sospechosos
de llevarlo en su composición.
En
la actualidad cada vez hay más personas preocupada por su alimentación y exigen
su derecho a estar informados de todos aquellos productos que ingieran. Hoy en
día cada vez más comestibles tienen origen en un laboratorio y es muy necesario
conocer de cerca los OMG y disponer de datos que puedan orientar a las personas
hacia su consumo.
Alimentos orgánicos
Se
los denomina biológico, ecológico u orgánico y son sinónimos que se utilizan
para designar los alimentos que cuidan tanto la salud de los consumidores como
el equilibrio del medio ambiente en que se producen.
En los últimos años se han hecho muy populares los alimentos llamados
orgánicos, demostrando el interés de mucha gente por un cambio positivo en la
alimentación y también la desconfianza en la seguridad y producción de los
alimentos convencionales.
Se consideran "orgánicos" aquellos alimentos, en general vegetales y
frutas, que en ninguna etapa de su producción intervienen fertilizantes,
herbicidas o pesticidas químicos, así como tampoco en los suelos donde son
cultivados.
Para algunos, la palabra "orgánico" significa nutritivo. Para otros
significa alimentos más limpios y seguros; incluso, están quienes entienden por
"orgánico" aquellos alimentos producidos sin causar polución o
dañando lo menos posible el aire, la tierra y el agua.
En realidad las características positivas que se le atribuyen a los productos
orgánicos son difíciles de establecer mientras no exista una regulación
general. Por ejemplo para que la leche, sea considerada orgánica, en teoría la
vaca debe estar alimentada 100% con granos que no hayan sido tratados
genéticamente ni fertilizados sus suelos. Así como tampoco deben recibir
antibióticos u hormonas dichos animales.
Es muy difícil lograr producir alimentos que estén totalmente libres de
pesticidas, debido a que en los suelos éstos permanecen largos períodos de
tiempo, en cantidades insignificantes o pueden contaminarse de suelos próximos
a ellos.
En pocos lugares del mundo se han determinado definiciones específicas para el
uso del término "orgánico", así como tampoco el tiempo de espera que
debe pasar desde la última aplicación de químicos en los suelos y el cultivo de
un alimento sin ellos.
En la mayoría de los países no hay leyes que regulen el uso de los alimentos
orgánicos. Esta ausencia de leyes y reglamentaciones tampoco le da al
consumidor garantías de que el alimento que se vende como orgánico, realmente
lo sea y también está expuesto a que comerciantes inescrupulosos vendan algo
que realmente no lo es.
En
EE.UU se promulgará una ley la cual definirá 4 categorías para los alimentos
orgánicos, las cuales son:
"100
% orgánicos": son aquellos productos sin ingredientes no orgánicos.
"Orgánicos": para los productos con un 95 % de los ingredientes de
tipo orgánico.
"Hechos con productos orgánico": para los productos realizados entre
un 50 y 95 % con ingredientes orgánicos.
"Productos con menos del 50 %": de los ingredientes orgánicos, se
deberá especificar en cada ingrediente que sea orgánico.
Medidas
propuestas:
Teniendo
en cuenta la importancia en los cultivos en la Argentina de alimentos
transgénicos, es necesario informar a la sociedad en general sobre la
naturaleza de estos, sus consecuencias demostradas y potenciales mediante
campañas de ONG´s y del organismo pertinente del Estado Argentino dirigidas
hacia la población sobre el consumo de alimentos provenientes de organismos
genéticamente modificados; y dirigidas también hacia los productores para
informarlos sobre las consecuencias del cultivo de semillas transgénicas, y
sobre los cuidados que necesita la tierra en el caso de cultivar estos
alimentos.
Teniendo
en cuenta que no hay ley vigente que regule de manera fehaciente y eficaz el
mercado de consumo y cultivo de alimentos transgénicos, como así también el
rotulado/etiquetado que de dichos productos nombramos, se debería diferenciar
sin falta (como primera medida) para beneficio del consumidor, los alimentos
provenientes de cultivos naturales, de los provenientes de OGM, y aclarando la
modificación genética incluida.
Debería
existir un control estricto a cargo de cada gobierno provincial sobre la
naturaleza de los cultivos en sus provincias, la regulación del uso de
insecticidas y herbicidas y la rotación de cultivos, y otras practicas
agresivas hacia las tierras, aplicando correspondientes sanciones en caso
positivo.
También
debe ser primordial someter a todos los alimentos transgénicos a rigurosos
estudios para determinar sus potenciales peligros (ya que hay escasos estudios
realizados a corto y sobretodo largo plazo), y detener su comercialización
hasta que sea que dichos estudios demuestren que no afectan gravemente a la
salud humana ni al medio ambiente.
La
postura del grupo de trabajo, será informar a la mayor cantidad de gente
posible sobre que son los alimentos genéticamente modificados, el posible
riesgo que conlleva consumirlos, como evitarlos, y que se informen de todo lo
necesario para, al menos, tener una idea general de este tema que nos afecta a
todos.