jueves, 22 de noviembre de 2012


Alimentos transgénicos
Definición:
Los cultivos transgénicos obtenidos mediante el procedimiento de cultivo tecnológico revolucionario, ha sido extensamente adoptados por los agricultores de Estados Unidos, Canadá y Argentina, entre otros países. Hace tan solo diez años no se cultivaba comercialmente ni tampoco eran conocidos en el mercado. Hoy, sin embargo, son utilizados prácticamente en todo el mundo para elaborar, procesar y comercializar alimentos tanto para el consumo humano como el animal.
Las plantas y los animales están compuestos por millones de células. Cada célula contiene un núcleo que contiene el ADN (acido desoxirribonucleico). El gen está constituido de secuencias de ADN y es el “mapa” de construcción de la célula, las características de la herencia y funciones específicas.
Los alimentos transgénicos son aquellos en los que se le aplica un proceso artificial que altera este “mapa” de construcción con las características deseadas. Los alimentos genéticamente modificados son de las plantas “híbridas”, resultado del cruce de una o más variantes de la misma especie de vegetal. Este proceso toma por lo general varias generaciones del organismo.
Su composición es genéticamente manipulada con el fin de aumentar su poder nutricional o rendimiento, haciéndolos más resistentes a plagas o almacenamientos prolongados, y también para responder mejor a la exigencias del productor o del consumidor. Actualmente existen, comercializados o en proceso avanzado de desarrollo, vegetales modificados para:
·         Que tengan una vida comercial más larga.
·         Resistan condiciones ambientales agresivas como heladas, sequías y suelos salinos.
·         Resistan plagas de insectos, herbicidas y enfermedades.
·         Tengan mejor cualidades nutritivas.
La mayoría de los productos transgénicos son alimentos, semillas e insumos agrícolas y fármacos desarrollados por un poderoso grupo de empresas multinacionales encabezadas por la estadounidense Monsato y la suiza Novartis. Sus principales productos son la soja, tomate, papa, tabaco, algodón, maíz, resistente a herbicidas unos, y a plagas otros.
Además se consideran alimentos transgénicos, a alimentos que contienen un ingrediente o aditivo derivado de un organismo sometido a Ingeniería Genética, o alimentos que se han producido utilizando un producto auxiliar para el procesamiento (como por ejemplo las enzimas) creado por medio de esta ciencia. Aunque sea menos preciso, resulta habitual referirse a este tipo de sustancias como alimentos transgénicos o alimentos recombinantes.

Método de obtención:
De los millones de células que tienen los seres vivos, cada una, en su núcleo central, forma los cromosomas portadores de genes.
Utilizando una nueva técnica, los investigadores esperan que el ADN extraño (el que ha sido injertado), penetre en cierta cantidad de células, pasando por el núcleo central, en el lugar adecuado. Uno o dos son suficientes para obtener un organismo genéticamente modificado, pero no se puede predecir en qué lugar quedara exactamente el injerto. Por lo tanto, el código genético de la célula no es una ciencia exacta sino experimental, los resultados pueden ser variados o imaginativos.
Las células son luego cultivadas en el patrimonio genéticamente modificado, una bacteria puede producir las hormonas crecientes, que por ejemplo, puede formar un clonaje o una nueva variedad de animales, vegetales o humanos. Hasta ahora estas investigaciones están limitadas en laboratorios muy especializados, en países desarrollados y sus costos son muy elevados.
Para obtener alimentos transgénicos existen dos métodos:
Primer método: utilizando una bacteria a la que los científicos logran “convencer” para que introduzca en las plantas cualquier gen que a ellos les interese. Esta bacteria, llamada “Agrobacterium tumefeciens” es capaz de introducir en una hortaliza un trozo de su propio ADN; que éste se integre en el ADN de la planta y que los genes así incluidos expresen el carácter deseado en el organismo huésped.
Paso 1: Lo primero que se hace es aislar el gen que se va a insertar en la planta y que servirá para aumentar su calidad (el gen puede prevenir de otra planta, de una bacteria, de un virus o incluso de un animal).
Paso 2: no se puede introducir un gen desnudo directamente en la planta. En un principio hay que rodearlo de ADN para darle una apariencia similar al vegetal. El gen se acopla entre un fragmento de ADN de la planta y otro de una bacteria, que ayudará en el proceso.
Paso 3: el nuevo gen se inserta en una bacteria común (Ej.: E. coli) que, como cualquier otra bacteria, lleva su material genético dispuesto de forma circular y no como los cromosomas humanos.
Paso 4: se añade un gen que hace que la planta sea resistente a un gen común, y que más tarde servirá como una bandera para avisar que la planta ha incorporado el nuevo gen.
Paso 5: se transfieren los genes a otra bacteria Agrobacterium tumefeciens (que los transportara mas tarde a la planta) y que, aunque pueda afectar a la planta, ha sido modificada para que sea inocua.
Paso 6: se hacen crecer trozos de la planta en un laboratorio y se mezclan con el Agrobacterium tumefeciens. La bacteria infecta a algunos de ellos y les transfiere su material genético.
Paso 7: solo uno de cada cinco trozos se infectan. Para saber cual es, se les hace crecer un nutriente que contiene antibióticos. Solo los que llevan el gen resistente al antibiótico sobreviven, el resto muere. Las que están sanas son las que contienen el gen de la mariposa.
Paso 8: los nuevos genes se han colocado en las plantas de forma aleatoria, por ello algunas crecerán bien y otras no. Para saberlo se las lleva al invernadero y se ve cómo crecen evaluando cuidadosamente la dureza, el sabor, el tamaño, etc.
Segundo método: microbombardeo con partículas. Consiste en que con el ADN que se quiere introducir, se recubren partículas microscópicas de oro o wolframio que bombardean la célula vegetal sin que pierda su viabilidad. El microbombardeo se basa en la aceleración a gran velocidad de partículas como el oro, que incluyen el ADN, y que se hacen impactar contra las células para favorecer su penetración. Por último, los liposomas son vesículas de lípidos que incorporan en su interior el ADN y vehiculizan su entrada en la célula, constituyendo un método alternativo de producción de AMGs.
Marcas que comercian con estos productos:
A pesar de la incertidumbre que aun existe con respecto a los alimentos transgénicos, hay marcas comerciales de la industria de la alimentación que ya mercantilizan con ellos, dado que sus productos contienen ingredientes, como el maíz, la soja o sus derivados, susceptibles de proceder de cultivos modificados genéticamente.
Algunas de estas marcas son:
Bimbo, Knorr, Maizena, Nestlé, Oreo, Purina.
Uno de los productos que se han manipulado es la soja, de la cual un gran porcentaje está destinado no al consumo humano sino al animal; no solo para mejorar la proteína que consume el ganado, sino para asegurar luego un buen producto para el hombre.
Se habla mucho de que al manipular genéticamente un producto estaríamos expuestos a que nuestro ADN se altere, lo cual es falso ya que nosotros consumimos los alimentos y dentro del metabolismo los degradamos dichos alimentos para su absorción y asimilación.
Es absurdo creer que los alimentos transgénicos pueden cambiar nuestro código genético ya que todo alimento, ya sea animal o vegetal tienen su propio código genético. Esto se ha probado con experimentos denominados transmutación horizontal.
Otra de las cosas que se hablan y se ponen en duda es que los alimentos transgénicos podrían dar en la naturaleza otros más. La secuencia del código genético de uno no tiene nada que ver con el otro. Dentro de la misma naturaleza los animales no se pueden mezclar porque sí, ya que su código genético es distinto en una especie que en otra.

Modificación de vegetales:
La modificación genética de los vegetales es una actividad que acompaña a la civilización humana desde la aparición de la agricultura. Mucho de los vegetales más importantes cultivados actualmente, como el trigo, no guardan ninguna semejanza con sus parientes salvajes.
Genes antisentido:
El primer vegetal transgénico comercial, desarrollado por la empresa Calgene en el 1994, fue el tomate Flavr Slavr, resistente al ablandamiento al contener un gen antisentido desde la poligalacturonasa. En este tomate, el gen antisentido produce la síntesis de un m-ARN complementario del gen m-ARN de la poligalacturonasa, que al unirse impide la síntesis de la enzima. El gen “Flavr Slavr” se inserta en un plásmido de Agrobacterium tumefciens, que lo transfiere a células del tomate en cultivo. A partir de estas células se genera la planta completa que se reproduce ya de la forma ordinaria.
Este tomate no ha tenido éxito comercial, pero la aproximación conceptual es válida para la modificación de otros vegetales. Los genes antisentido no inducen la expresión de una nueva proteína, sino que evitan la de un existente en el vegetal no transgénico. Por el mismo sistema podría evitarse o reducirse el pardeamiento enzimático, la producción de etileno, el lagrimeo inducido por la cebolla, u otras alteraciones producidas por las enzimas.
Genes de resistencia a insectos:
La resistencia a los insectos está basada hasta ahora en los genes de las toxinas de Bacillus thuringiensis. Las distintas subespecies y cepas de esta bacteria producen una serie de toxinas que se acumulan dentro de las esporas bacterianas como cristales en cuerpos de inclusión. Se utilizo como insecticida comercial desde 1938 en Francia y desde 1950 en Estados Unidos, y actualmente es uno de los insecticidas más importantes de la llamada agricultura ecológica


Genes de resistencia a herbicidas:
En este caso son posibles dos aproximaciones. O bien insertar en la planta el gen de una enzima que no se vea inhibido por el herbicida, que es la aproximación en la que se basa la resistencia al glifosato, o bien una enzima que destruya el herbicida.
Resistencia al glifosato: se obtiene mediante la inserción de un gen bacteriano que codifica a la enzima enolpiruvilshikimato-3 fosfato sintetasa. Esta enzima está implicando en la ruta de la biosintética de los aminoácidos aromáticos. La enzima, que equivale de los vegetales superiores (y particularmente de la soja), es inhibida por el glifosato.
Resistencia glufosinato: es un herbicida que los vegetales absorben a través de las hojas. Actúa inhibiendo la enzima glutamina-sintetasa.
Los vegetales resistentes a este herbicida como la canola, se obtienen por inserción en su genoma del gen de la fosfinotricin-acetiltransferasa procedente de una bacteria. El gen da lugar a la enzima correspondiente, que transforma el glufosinato en N-acetil glufosinato, que no inhibe a la glutamina-sintetasa y consecuentemente no tiene efectos tóxicos sobre las plantas.
Cambios en la composición de los vegetales:
Los cambios en la composición de un vegetal comestible puede permitir mejorar su calidad nutricional, tanto si se emplea en la nutrición animal como en humana. Se puede modificar el patrón de aminoácidos de las proteínas, corrigiendo la diferencia de la lisina de los cereales o la diferencia de aminoácidos azufrados de la proteína de la soja.
Por ejemplo, el “arroz dorado”, que contiene β-caroteno, el cual debe ser una herramienta válida para luchar contra la mortalidad infantil y la ceguera asociada en varias zonas geográficas a la deficiencia de vitamina A en la dieta.
Otras posibilidades de modificación de vegetales:
Existen otras posibilidades de mejora vegetal como la resistencia a virus, de las que ya existen algunas variedades comerciales. Se ha utilizado por el momento un gen que codifica una proteína de la capsula vírica. Su sobreexpresión en el vegetal interfiere con la replicación viral, protegiéndolo. Existen otras aproximaciones, pero a escala de laboratorio.
También se pueden utilizar vegetales para obtener proteínas, como la lactoferrina humana, con aplicaciones potenciales en el campo farmacéutico y en la elaboración de alimentos infantiles y alimentos funcionales para la prevención de diarreas. El principal problema de este caso estriba en la diferencia entre los patrones de glicosilación de las células animales y vegetales. Al tratarse de una glicoproteína, los carbohidratos de la proteína recombinante no son lo mismo que la proteína de la leche.


Modificaciones en animales:
Los desarrollos científicos no han llegado aún a etapas comerciales. Los principales aspectos de interés son los animales de crecimiento rápido, especialmente peces para su reproducción mediante acuacultura, y la obtención de leche con proteínas especificas.
Este segundo caso es especialmente prometedor desde el punto de vista de las aplicaciones biomédicas, pero también desde las alimentarias. La leche de vaca es materia prima utilizada para la elaboración de leche para alimentación infantil. Las grandes diferencias que tiene con la leche humana, hace que deba ser sometida a modificaciones (sustitución de grasas por una más insaturada, adición de proteínas del lactosuero para aumentar la proporción en la que se encuentra con la caseína). Sin embargo la presencia en la leche humana de algunas proteínas especificas, como la lactoferrina, con acción protectora para recién nacidos, hace interesante obtener mediante transgénesis vacas con el gen de esta proteína, que la secreten en la leche.

Ventajas de los OMG (organismo modificado genéticamente):
Los productos modificados genéticamente presentan una mejor calidad en sus semillas, y una gran tolerancia a sequías, inundaciones y cambios climáticos.
En la actualidad se encuentran en fase de desarrollo, diversos productos para mejorar la propiedad de los alimentos y que resulten más nutritivos o de mayor tamaño y que tarden más tiempo en degenerarse.
Desventajas del uso de transgénicos:
Como consecuencia de la resistencia obtenida por los OMG, se utilizan herbicidas mucho más potentes que conllevan una mayor contaminación del suelo con productos químicos. Además los herbicidas pueden filtrarse del suelo a los acuíferos y contaminar también las aguas subterráneas. Otros problemas que están surgiendo con el consumo de alimentos transgénicos, es la aparición de insectos y malas hierbas que van haciéndose cada vez más resistentes a los insecticidas y herbicidas.
En la actualidad, se esta trabajando en la producción de semillas modificadas genéticamente para que sean estériles, es decir, que solo puedan plantarse una vez y los agricultores se vean obligados a pagar cada año una gran cantidad de dinero si quieren seguir sembrando esta semilla.
Otro problema de los OMG es que están comercializados por una pequeña cantidad de empresas que tienen monopolizado el mercado mundial y en muchos casos la producción de transgénicos es más costosa que los productos ecológicos.
De la misma forma el uso de estos productos conlleva también a la pérdida de biodiversidad y efectos en el medioambiente impredecibles.



Alimentos transgénicos
Beneficios
Consecuencias que trae dicho beneficio


Resistencia a las plagas
Reduce la cantidad de insecticidas à reduce enfermedades provocadas por los mismos.
Deja vivos a los insectos beneficiosos para el ecosistema
Abaratamiento de costos en plaguicidas
Mejora del rendimiento
Proporciona un desarrollo de la planta favorable.



Disminución de labores de labranza
Los suelos no se agotarían ya que no estarían expuestos a la erosión y pérdidas de agua
Las plantas crecerían en forma adecuada aunque se realizaran dichos labores de labranza, ya que son más resistentes a la erosión y la falta de agua.
Plantas resistentes a la sequía y al frío
No se desperdician cultivos
Ayuda a combatir el hambre en el mundo.

Uso de tierras marginales
Se ocuparían lugares donde antes no se cultivaba
Otra forma de ayudar a combatir el hambre.

Beneficios nutricionales
Combatir enfermedades nutricionales por falta de vitaminas/minerales.
Proporciona un estado más saludable
Prolongación de la conservación y durabilidad de los alimentos.
Evita que se pudran en poco tiempo
Mejora el olor, color y sabor de los alimentos.

Costo del producto
Al abaratar el costo de producción por los motivos antes explicados, el precio del producto es menor y por tanto mas accesible.
Alimentos medicinales
Existe la posibilidad de modificar los alimentos de manera tal de poner obtener muchos medicamentos esenciales directamente en los alimentos.

Riesgos para la salud:
Existen diversos estudios de carácter independiente que pueden aportar algo de luz sobre este tema (pero no los necesarios). Este tipo de estudios han relacionado a los OMG con la aparición de reacciones alérgicas, bacterias resistentes a antibióticos y incluso problemas de fertilidad y disminución de la función renal y hepática.
En EEUU, se encontraron aparición de nuevas alergias por introducción de nuevas proteínas en los alimentos, en el conocido caso del Maíz Starlink (2000). Se halló en la cadena alimentaria trazas de un maíz transgénico no autorizado para consumo humano que provocó graves problemas de reacciones alérgicas.

Citamos al Dr. Rubens Onofre: “a pesar de ser una industria con muchos años en actividad, se ha procurado evadir los estudios de largo plazo. Esta estrategia se ha concretado al establecer el criterio de equivalencia substancial en vez de realizar la evaluación de riesgos. Bajo el criterio de equivalencia substancial, si un OGM posee una composición de proteínas, carbohidratos, grasas, ceniza, aminoácidos, etc., similar a los que presenta su contraparte que no ha sido modificada genéticamente, entonces el producto transgénico puede ser considerado seguro. Además, si se encuentran valores discrepantes, se utilizan valores similares de otras variedades de la misma especie para asegurar que el OGM es seguro”.
El doctor Rubens asegura que es necesario someter a los OGM a estudios de largo plazo, porque desde el punto de vista científico “el transgene insertado en una planta contiene elementos bastante distintos de los encontrados en la planta original” y puede desencadenar efectos no previstos y colaterales. Por esto se requeriría establecer análisis toxicológicos en humanos y animales.
Se hace necesario evaluar “la estabilidad genética, alteraciones genómicas, toxicidad y alergenicidad, productos de la expresión génica, digestibilidad y metabolismo, biodisponibilidad de nutrientes y micronutrientes, toxicidad aguda y crónica, formulación y ensayo de alimentos para animales, posibles impactos a organismos no blanco, necesidad de información para el consumidor, entre otros”, indica el investigador. La falta de estudios solo refuerza la incertidumbre y debería llevar a la aplicación del principio precautorio.
A la mayoría de plantas transgénicas se les ha insertado genes de resistencia a antibióticos, y diversos estudios confirman que procesos como la recombinación o la transferencia horizontal pueden trasladar esos genes a bacterias patógenas en humanos, de modo que la diseminación de transgénicos disminuiría la posibilidad de controlar enfermedades.

Citamos al Dr. John Fagan, ex ingeniero genético:
"La ingeniería genética de los cultivos como se practica hoy en día es una tecnología imprecisa, cruda y anticuada. Puede crear toxinas o alérgenos inesperados en los alimentos y afectar su valor nutricional. Los avances recientes apuntan a mejores formas de utilizar nuestro conocimiento de la genómica para mejorar los cultivos de alimentos, que no utilizan los OGM”.
"Más del 75% de los cultivos transgénicos están diseñados para tolerar ser rociados con herbicidas. Esto ha dado lugar a la propagación de supermalezas resistentes a los herbicidas, resultando en un aumento en las exposiciones de los agricultores y las comunidades en forma masiva a estos productos químicos tóxicos. Los estudios epidemiológicos sugieren un vínculo entre el uso de herbicidas y los defectos congénitos y el cáncer”.


21 de abril del 2010
Científicos rusos demuestran que los alimentos transgénicos son peligrosos para la salud
El estudio se realizó en una población de laboratorio del hámster ruso de Campbell. Se detectaron retrasos en el desarrollo y el crecimiento, el desequilibrio entre los sexos en camadas con la predominancia de hembras, la disminución de crías en camadas y la esterilidad en segunda generación, así como una importante merma de la capacidad reproductiva en los machos.
Se destacó por sobre todos los resultados, la esterilidad de la segunda generación como la principal y la más grave consecuencia del consumo de transgénicos.
"El resultado más importante de nuestro estudio es la paralización de la capacidad reproductiva. La naturaleza suspendió la procreación en animales alimentados con transgénicos", indicó Baránov, presidente de la Asociación Nacional para la Seguridad Genética (ANSG).


Alterativas al consumo de transgénicos:
Si se quiere estar seguro de que no se está consumiendo OMG lo mejor es apostar por los productos ecológicos ya que tanto en la agricultura como en la ganadería está prohibido el uso. La asociación ecologista Greenpeace posee también una lista actualizada periódicamente con aquellos productos que están libres de OMG y aquellos que, aunque no lo refleje su etiqueta, son sospechosos de llevarlo en su composición.
En la actualidad cada vez hay más personas preocupada por su alimentación y exigen su derecho a estar informados de todos aquellos productos que ingieran. Hoy en día cada vez más comestibles tienen origen en un laboratorio y es muy necesario conocer de cerca los OMG y disponer de datos que puedan orientar a las personas hacia su consumo.

Alimentos orgánicos
Se los denomina biológico, ecológico u orgánico y son sinónimos que se utilizan para designar los alimentos que cuidan tanto la salud de los consumidores como el equilibrio del medio ambiente en que se producen.
En los últimos años se han hecho muy populares los alimentos llamados orgánicos, demostrando el interés de mucha gente por un cambio positivo en la alimentación y también la desconfianza en la seguridad y producción de los alimentos convencionales.
Se consideran "orgánicos" aquellos alimentos, en general vegetales y frutas, que en ninguna etapa de su producción intervienen fertilizantes, herbicidas o pesticidas químicos, así como tampoco en los suelos donde son cultivados.
Para algunos, la palabra "orgánico" significa nutritivo. Para otros significa alimentos más limpios y seguros; incluso, están quienes entienden por "orgánico" aquellos alimentos producidos sin causar polución o dañando lo menos posible el aire, la tierra y el agua.
En realidad las características positivas que se le atribuyen a los productos orgánicos son difíciles de establecer mientras no exista una regulación general. Por ejemplo para que la leche, sea considerada orgánica, en teoría la vaca debe estar alimentada 100% con granos que no hayan sido tratados genéticamente ni fertilizados sus suelos. Así como tampoco deben recibir antibióticos u hormonas dichos animales.
Es muy difícil lograr producir alimentos que estén totalmente libres de pesticidas, debido a que en los suelos éstos permanecen largos períodos de tiempo, en cantidades insignificantes o pueden contaminarse de suelos próximos a ellos.
En pocos lugares del mundo se han determinado definiciones específicas para el uso del término "orgánico", así como tampoco el tiempo de espera que debe pasar desde la última aplicación de químicos en los suelos y el cultivo de un alimento sin ellos.
En la mayoría de los países no hay leyes que regulen el uso de los alimentos orgánicos. Esta ausencia de leyes y reglamentaciones tampoco le da al consumidor garantías de que el alimento que se vende como orgánico, realmente lo sea y también está expuesto a que comerciantes inescrupulosos vendan algo que realmente no lo es.
En EE.UU se promulgará una ley la cual definirá 4 categorías para los alimentos orgánicos, las cuales son:
"100 % orgánicos": son aquellos productos sin ingredientes no orgánicos.
"Orgánicos": para los productos con un 95 % de los ingredientes de tipo orgánico.
"Hechos con productos orgánico": para los productos realizados entre un 50 y 95 % con ingredientes orgánicos.
"Productos con menos del 50 %": de los ingredientes orgánicos, se deberá especificar en cada ingrediente que sea orgánico.

Medidas propuestas:
Teniendo en cuenta la importancia en los cultivos en la Argentina de alimentos transgénicos, es necesario informar a la sociedad en general sobre la naturaleza de estos, sus consecuencias demostradas y potenciales mediante campañas de ONG´s y del organismo pertinente del Estado Argentino dirigidas hacia la población sobre el consumo de alimentos provenientes de organismos genéticamente modificados; y dirigidas también hacia los productores para informarlos sobre las consecuencias del cultivo de semillas transgénicas, y sobre los cuidados que necesita la tierra en el caso de cultivar estos alimentos.
Teniendo en cuenta que no hay ley vigente que regule de manera fehaciente y eficaz el mercado de consumo y cultivo de alimentos transgénicos, como así también el rotulado/etiquetado que de dichos productos nombramos, se debería diferenciar sin falta (como primera medida) para beneficio del consumidor, los alimentos provenientes de cultivos naturales, de los provenientes de OGM, y aclarando la modificación genética incluida. 
Debería existir un control estricto a cargo de cada gobierno provincial sobre la naturaleza de los cultivos en sus provincias, la regulación del uso de insecticidas y herbicidas y la rotación de cultivos, y otras practicas agresivas hacia las tierras, aplicando correspondientes sanciones en caso positivo.
También debe ser primordial someter a todos los alimentos transgénicos a rigurosos estudios para determinar sus potenciales peligros (ya que hay escasos estudios realizados a corto y sobretodo largo plazo), y detener su comercialización hasta que sea que dichos estudios demuestren que no afectan gravemente a la salud humana ni al medio ambiente.
La postura del grupo de trabajo, será informar a la mayor cantidad de gente posible sobre que son los alimentos genéticamente modificados, el posible riesgo que conlleva consumirlos, como evitarlos, y que se informen de todo lo necesario para, al menos, tener una idea general de este tema que nos afecta a todos.




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